Un análisis completo de los pasajes más relevantes de la Palabra de Dios acerca del sábado del cuarto Mandamiento.

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UNA ADVERTENCIA IMPORTANTE

Nótese que la gran mayoría de las versiones de la Biblia usan siempre la palabra “sábado” como traducción correcta de los originales en hebreo, arameo y griego (Vea como ejemplos las Biblias católicas más populares como Félix Torres Amat y La Biblia de Jerusalén, etc.).

La versión más popular entre las denominaciones no Católicas es la conocida como Reina-Varela. Si bien los traductores originales usaron siempre la palabra “sábado”, y así fue usada por siglos, las versiones más recientes de esta Biblia cambiaron la palabra “sábado” por “día de reposo”, a fin de acomodar el vocabulario a la tradición popular y evitar cuestionamientos de parte del lector. Algunas versiones de esta Biblia cuando usan la expresión “día de reposo”, tienen una aclaración a pie de página que dice “Aquí equivale a sábado”.

 

 

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El sábado fue instituído por Dios en el séptino día de la creación donde en él descansó, lo bendijo y lo santificó.

(Aprox. 4,004 años a.C.)

Nótese que en la creación el sábado fue dado a toda la humanidad, unos 2,150 años antes de que existiera el primer judío.

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. – Génesis 2:1-3.

 

Antes de llegar al Monte Sinaí 
Dios da instrucciones al pueblo 
acerca de la santidad del Sábado

(Aprox. 1,500 a.C.)

Nótese que los Diez Mandamientos – incluyendo el Cuarto que incluye el sábado – fueron dados a Moisés uns 2,500 años después de haber sido establecido en la semana de la creación.

Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.  En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dió el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día. – Exodo 16:4,5, 22-30

 

El sábado es confirmado
como el Cuarto de los Diez Mandamientos

(1,500 a.C.)

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. – Exodo 20:8-11

 

Dios confirma la solemnidad del día de reposo
y la entrega a Moisés en las tablas de la Ley
escritas por el mismo Dedo de Dios

Adicionalmente, Dios ordena al sábado
como la señal entre El y su pueblo

Nótese que los Diez Mandamientos son la única porción de toda la Biblia donde Dios escribe las palabras El mismo, con su propia mano y su propia escritura. Adicionalmente, a diferencia de todo el resto de la Escritura que fue escrita con tinta en pergaminos, la Santa Ley de los Diez Mandamientos los escribió en piedra. Dios quería sellar y resaltar la eternidad imperecedera y la gran santidad de los Diez Mandamientos.

Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis sábados; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el sábado, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es sábados consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el sábados, ciertamente morirá. Guardarán, pues, el sábados los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó. Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. – Exodo 31:12-18

 

La Ley fue entregada a Moisés
en dos tablas de Piedra

Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí. – Deuteronomio 5:22

 

Dios prohibió trabajar en el día de reposo
aún en los tiempos de más apuro

Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.
Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.
Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. – Exodo 31:14-16

Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás. – Exodo 34:21

 

Dios destruyó a los israelitas en el desierto
porque profanaron el Sábado

Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. – Ezequiel 20:13

 

Dios establece el sábado como día de santa convocación para adorarlo

Dios establece el día de reposo del sábado
como una señal distintiva de fidelidad y lealtad

(1,500 a.C.)

Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó. – Exodo 31:17

 

900 años más tarde Dios confirma
el día de reposo del sábado
como señal distintiva entre el y su pueblo

(600 a.C.)

Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. – Ezequiel 20:12

Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. – Ezequiel 20:20

 

Dios ha prometido una bendición muy especial
sobre todos los que guarden la santidad
de su día de reposo

(750 a 739 a.C.)

Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.  Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis sábados, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el sábado para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. – Isaías 56:1-7

 

Bendiciones extraordinarias
prometidas a aquellos que honren
el día de reposo del sábado

Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado. – Isaías 58:13, 14

 

Dios nos anuncia que el sábado continuaría siendo guardado
por toda la eternidad como el día en que nos presentaremos a adorarle

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová. – Isaías 66:22, 23

 

Dios resalta la severidad
de profanar la santidad del sábado

(Aprox. 600 a.C.)

Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en sábado, y de meterla por las puertas de Jerusalén. Ni saquéis carga de vuestras casas en sábado, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el sábado, como mandé a vuestros padres. Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección. No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el sábado, sino que santificareis el sábado, no haciendo en él ningún trabajo, entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre. Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová. Pero si no me oyereis para santificar el sábado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en sábado, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará. – Jeremías 17:21-27

 

Nehemías reprende a los sacerdotes y al pueblo
por vender y trabajar en sábado y profanarlo

(Aprox. 539 a 457 a.C.)

En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en sábado, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en sábado; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalén. Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el sábado? ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado? Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del , dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en sábado no introdujeran carga.  Y se quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes y los que vendían toda especie de mercancía.  Y les amonesté y les dije: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en sábado. Y dije a los levitas que se purificasen y viniesen a guardar las puertas, para santificar el sábado. – Nehemías 13:15-22

 

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EN EL NUEVO TESTAMENTO

El sábado en el Nuevo Testamento es mencionado 59 veces, y siempre en relación con el reposo ordenado por Dios. No existe allí una sola palabra que indique que el sábado haya sido abolido, hecho a un lado o cambiado. Muy por el contrario, todo indica que Jesús, su madre y familia, y todos sus discípulos, siempre lo guardaron y lo honraron.

 

ENSEÑANZA Y EJEMPLO DE JESUS

Conforme a su costumbre
Jesús guardaba el sábado

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. – S. Lucas 4:16

Jesús nos enseñó que El es el Señor
del sábado – El sábado es el día del Señor

Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado. – S. Mateo 12:8

También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado. – S. Marcos 2:27, 28

Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del sábado. – S. Lucas 6:5

Ver también Apocalípsis 1:10

 

Jesús iba a la iglesia y enseñaba en sábado

Aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba. – S. Lucas 6:6

Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado. – S. Lucas 13:10

Y entraron en Capernaum; y los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba. – S. Marcos 1:21

Y llegado el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? – S. Marcos 6:2

 

Jesús enseño la verdadera naturaleza del sábado
y la manera correcta de guardarlo

El sábado siempre fué el punto principal
de discordia entre Cristo y sus adversarios
y una de las dos principales razones
por las que lo crucificaron

(La segunda razón fué proclamarse como Hijo de Dios. Sin embargo, nada irritaba tanto a los escribas y fariseos como la manera en que Jesús los amonestaba acerca de la forma correcta de honrarse el sábado del cuarto mandamiento)

En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado. Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en sábado los sacerdotes en el templo profanan el sábado, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en sábado? El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en sábado, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en sábado. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle. – S. Mateo 12:1-14

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en sábado le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en sábado hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle. – S. Marcos 3:1-6

Y estaba allí (en la sinagoga) un hombre que tenía seca la mano derecha. Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el sábado lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. S. Lucas 6:6, 7

Enseñaba Jesús en una sinagoga en sábado; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en sábado, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en sábado. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en sábado? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él. – S. Lucas 13:10-17

Aconteció un sábado, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le acechaban. Y he aquí estaban delante de él un hombre hidrópico. Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en sábado? Y no le podían replicar a estas cosas. – S. Lucas 14:1-6

 

Cristo sabía que el sábado sería guardado
en tiempos de la invasión y caída de Jerusalén
por Tito en el 70 d.C. y en el tiempo del fin
antes de su segunda venida, y dejó
una amonestación al respecto

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (leer todo este capítulo para ver todos los detalles) Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado. – S. Mateo 24:1-3, 20

 

Cristo fué cricificado un viernes,
y descansó en la tumba el sábado

Y quitándolo (a Jesús de la cruz), lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. Era día de la preparación (viernes), y estaba para comenzar el sábado. – S. Lucas 23:53, 54

 

EJEMPLO DE LA VIRGEN MARIA

La virgen María y las demás mujeres
honraban el sábado conforme al Mandamiento

Y quitándolo (a Jesús de la cruz), lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. Era día de la preparación (viernes), y estaba para comenzar el sábado. Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento. – S. Lucas 23:53-56

 

ENSEÑANZA Y EJEMPLO
DE LOS APOSTOLES
(31 a 63 d.C.)
El apóstol San Pablo y sus compañeros
iban a la iglesia en sábado
(primer viaje misionero al Asia Menor,
aprox. 47 a 48 d.C.)

Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día sábado y se sentaron. – Hechos de los Apóstoles 13:13, 14

 

San Pablo reconoce que la Biblia
se lee todos los sábados

Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los sábados, las cumplieron al condenarle. – Hechos de los Apóstoles 13:27

 

El apóstol Santiago, hermano de Jesús,
reconoce el sábado durante el primer concilio Cristiano

(Aprox. 52 d.C.)

Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado. – Hechos de los Apóstoles 15:21
San Pablo enseñaba en sábado
tanto a judíos como a gentiles

Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente sábado les hablasen de estas cosas. – Hechos de los Apóstoles 13:42

Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos. – Hechos de los Apóstoles 18:4

 

Casi toda la ciudad de Antioquía de Pisidia
se reunió a oir su predicación en sábado

El siguiente sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. – Hechos de los Apóstoles 13:44

 

San Pablo continúa enseñando en sábado
en su segundo viaje misionero a Macedonia

(Aprox. 49 a 52 d.C.)

Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. – Hechos de los Apóstoles 16:11-13

 

Pablo tenía por costumbre
ir a la iglesia en sábado

Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. – Hechos de los Apóstoles 17:2-4

 

Pablo diserta acerca de la salvación
y el reposo en la tierra nueva y la vida eterna
y la compara con el reposo del sábado

Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. – Hebreos 4:1-11

 

El apóstol San Juan recibe de Jesús
la revelación del libro del Apocalipsis
en sábado

(Aprox. 96 d.C.)

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. – Apocalípsis 1:9-11

Ver la declaración de Jesús de que el es Señor del sábado.

 

Adicionalmente, Jesús le revela a Juan
que en el tiempo del fin el pueblo de Dios
seguirá guardando plenamente la Ley de Dios

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. – Apocalípsis 12:17

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. – Apocalípsis 14:12

 

CONCLUSION

No existe ningún registro acerca de que Dios alguna vez haya retirado su bendición o santificación del séptimo día.

La santidad del séptimo día de sábado continúa tan viva y vigente como lo estuvo el día que fue instituída en la creación del mundo, y más tarde ratificada como uno de los Diez Mandamientos escritos por el dedo mismo de Dios.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. – Eclesiastés 12:13, 14

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MAS ACERCA DEL SABADO