¿Qué hay después de la muerte? ¿Es cierto que el alma o el espíritu continúan viviendo en el más allá? ¿Pueden hablarnos nuestros muertos? ¿Qué dice la Biblia acerca de la muerte? Estas son algunas de las muchas preguntas que todos nos hacemos en nuestra inmensa necesidad de saber cuál es nuestro destino, y el de nuestros seres amados.

El ser humano, al igual que todos los animales y seres vivos en nuestro mundo, fué creado para vivir. El hombre lleva arraigado en su ser su anhelo por la vida. La muerte es un acontecimiento extraño y ajeno a la naturaleza humana, un intruso, un enemigo implacable que invariablemente irrumpe en la vida de cada ser humano que pasa por este mundo.

Dice la Biblia que Dios “lo hizo todo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre” (Eclesiastés 3:11). Dios nos creó para vivir eternamente, y por ello llevamos en nuestra esencia más profunda un anhelo y un instinto por vivir. Es por ello que el hombre se resiste a la muerte, se aferra a la vida con todo lo que tiene, pero siempre termina derrotado. Esta es la batalla en la que todos, jóvenes y fuertes tanto como viejos y sabios, ricos o pobres, blancos o negros, todos pierden invariablemente.

El hombre ha aceptado su derrota. Ya aprendió y entendió que nunca ha podido, ni nunca podrá, derrotar a la muerte. Y en vista de ello, y en su afán e instinto por sobrevivir, ha buscado entonces otra alternativa: Continuar con la vida después de la muerte – por irónico que suene -.

El hombre se ha llenado de ideas y teorías acerca de una vida después de la muerte. Hay quienes proclaman la reencarnación en otro cuerpo, otros que un espíritu se separa del cuerpo y es transportado a un lugar llamado cielo, o al purgatorio, otros creen que algunos van a la presencia de Dios y otros a un lugar al que llaman infierno, otros piensan que el muerto se transforma en una especie de ángel. Y la lista de posibilidades se extiende por miles y miles. Básicamente, cada uno cree lo que quiere, pero lo cierto es que nadie ha muerto, permanecido muerto en su nuevo “estado” y regresado más tarde para contarnos a ciencia cierta qué pasa después de la muerte. Solamente un pequeño grupo de personas han pasado por un estado similar a la muerte, donde aparentemente perecen y luego “regresan” a la vida, pero esto no es en lo absoluto verdaderamente la muerte como la conocemos por muerte. Curiosamente, suena irónico y hasta absurdo entonces que a la muerte la llamemos “muerte” si en realidad continuamos de alguna manera viviendo.

El hecho es que no habiendo ninguna evidencia de lo que sucede tras la muerte, el ser humano se aferra firmemente a una especulación, a una creencia totalmente no sustanciada, y que, entre las miles de teorías, invariablemente es falsa, y completamente contradictoria y opuesta a lo que revelan las Sagradas Escrituras.

Y en estas consideraciones es imperiosamente importante tener siempre presente que Satanás, el archienemigo de Dios, busca por todos los medios desacreditar su palabra haciéndonos creer mediante engaños y milagros mentirosos que cuando uno muere, sigue en realidad viviendo, o hasta puede regresar de la muerte. En la misma creación, cuando Satanás sustuvo su primera conversación con el hombre, le dijo esta misma gran mentira que sigue sosteniendo hasta hoy: “No moriréis” Génesis 3:2

Dios, el Creador de todas las cosas, conoce mejor que nadie la naturaleza del hombre, y el destino final del ser humano. El sabe, como nadie, que dispuso para el hombre al final de su vida, y nos lo revela con detalles y una claridad sorprendente e indiscutible en las Sagradas Escrituras.

Todas las invenciones humanas acerca de la muerte son totalmente innecesarias y vanas, puesto que todos tenemos a nuestro alcance una explicación clarísima de la vida, la muerte, y lo que ocurre después, dada por Aquel que tiene toda la autoridad para hacerlo.

Te invito a leer este estudio extraordinario y esclarecedor acerca de este tema tan importante.

VER TAMBIEN

PUEDES TAMBIEN VER